Zapata vive!

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TEXTOS PARA ENTENDER MEJOR
EL MOVIMIENTO ZAPATISTA

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SINOPSIS DEL CONFLICTO ZAPATISTA

¡YA BASTA! –  1ª Declaración de la Selva Lacandona, EZLN, 1994

¿DE QUÉ NOS VAN A PERDONAR? – Subcomandante Insurgente Marcos, EZLN, 1994

EL LEVANTAMIENTO ZAPATISTA – Noam Chomsky, 1994

NUESTRA LUCHA – 4ª Declaración de la Selva Lacandona, EZLN, 1996

CARTA AL GENERAL EMILIANO ZAPATA – Subcomandante Insurgente Marcos, EZLN 1997

SIN FALTAR AL RESPETO NI PEDIR LIMOSNAS – Comandanta Esther, EZLN, 2001

EL EJEMPLO DE LA REBELIÓN ZAPATISTA – Naomi Klein, 2002

GLOBALIZAR LA REBELDÍA – 6ª Declaración de la Selva Lacandona, EZLN, 2005

¿QUÉ HAN LOGRADO LOS ZAPATISTAS? – Immanuel Wallerstein, 2008

enlaces de interés:
Enlace Zapatista, bitácora del EZLN
Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas
Plataforma de Solidaridad con Chiapas de Madrid

sinopsis del conflicto zapatista

El 1 de enero de 1994, fecha en de entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), un movimiento guerrillero de composición mayoritariamente indígena, sorprendió al mundo declarando la guerra al Gobierno de México por considerarlo traidor a la patria, y tomando siete cabeceras municipales de Chiapas. Pedían trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz. El principal vocero del EZLN es el Subcomandante Insurgente Marcos, un mestizo con gran capacidad de comunicación en el que se ha centrado la atención mediática desde entonces.

Tras doce días de una guerra descompensada, la presión nacional e internacional evitó que los rebeldes fueran masacrados, logrando la firma de un alto el fuego. Comienza así una fase de tensas negociaciones que condujo a la firma en febrero de 1996 de los Acuerdos de San Andrés, en los que el Gobierno asumió una serie de compromisos de respeto a los derechos y autonomía de los pueblos indígenas de México. La Comisión para la Concordia y Pacificación (COCOPA) fue la encargada de elaborar una iniciativa legislativa que los zapatistas aceptaron pese a que no contemplaba todos los puntos recogidos en los Acuerdos, pero el Gobierno trató de introducir más modificaciones y las relaciones se terminaron rompiendo.

El Gobierno inició una campaña de desgaste que incluye difamación, criminalización, amenazas y hostigamiento militar y paramilitar a los territorios controlados por las bases de apoyo del EZLN. El episodio más trágico tuvo lugar el 22 de diciembre de 1997, con la matanza de 45 indígenas a manos de paramilitares en la comunidad de Acteal, a escasos metros de un campamento militar. Además comienzan a implementarse planes gubernamentales de “ayudas a la población” con el objetivo de dividir a las comunidades bases de apoyo del EZLN. Por su parte, los zapatistas continúan por la vía pacífica, construyendo su autonomía y tejiendo lazos con la sociedad civil.

En el año 2000 la llegada al poder de Vicente Fox rompe con 70 años de gobiernos del PRI y abre la esperanza a una solución al conflicto chiapaneco. La iniciativa legislativa de la COCOPA se presenta al Congreso de la Unión, y aunque se aprueba una ley que otorga mayor reconocimiento a los pueblos indígenas, no contempla su derecho a decidir sobre el uso del territorio y los recursos naturales. Esto marca un alejamiento definitivo entre el EZLN y los tres principales partidos políticos de México, que votaron a favor de la ley.

En medio de la campaña de desgaste que continúa, los zapatistas siguieron profundizando en su autonomía. En agosto de 2003 crearon las Juntas de Buen Gobierno, que agrupan a los distintos Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas en cinco regiones para coordinar programas de producción agrícola, salud, educación, justicia y participación de las mujeres. Las comunidades, municipios y Juntas son las que deciden en asamblea, y el EZLN tiene una labor de vigilancia y protección.

Con la Sexta Declaración de la Selva Lacandona de 2005 el EZLN llama a unir las luchas contra el neoliberalismo que se dan en México y en todo el mundo. Se crea una red llamada La Otra Campaña, pero en el año 2006 la brutal represión que sufren las organizaciones adherentes a La Otra de San Salvador Atenco y de la ciudad de Oaxaca, termina por desestabilizarla toda la red y volverla inoperativa.

Desde entonces los zapatistas se mantuvieron sin acaparar la atención de los medios hasta que el 21 de diciembre de 2012 (comienzo de una nueva era según el calendario maya), tras la vuelta al poder del PRI, decenas de miles de sus bases de apoyo marcharon en completo silencio por cinco cabeceras municipales de Chiapas. El breve comunicado que publicaron en su página web arrancó una nueva etapa de denuncia pública de las desigualdades, la corrupción política y la represión, y de explicación del proceso de construcción de su autonomía.

“¿Escucharon? Es el sonido de su mundo derrumbándose. Es el del nuestro resurgiendo. El día que fue el día, era noche. Y noche será el día que será el día. ¡Democracia! ¡Libertad! ¡Justicia!”

20 años después del levantamiento, las comunidades zapatistas continúan construyendo su autonomía, tejiendo redes de solidaridad con movimientos sociales de todo el mundo, y resistiendo difamaciones, procesos judiciales arbitrarios y agresiones instigadas por el Gobierno.

¡YA BASTA!

Al pueblo de México: Hermanos mexicanos:

Somos producto de 500 años de luchas: primero contra la esclavitud, en la guerra de Independencia contra España encabezada por los insurgentes, después por evitar ser absorbidos por el expansionismo norteamericano, luego por promulgar nuestra Constitución y expulsar al Imperio Francés de nuestro suelo, después la dictadura porfirista nos negó la aplicación justa de leyes de Reforma y el pueblo se rebeló formando sus propios líderes, surgieron Villa y Zapata, hombres pobres como nosotros a los que se nos ha negado la preparación más elemental para así poder utilizarnos como carne de cañón y saquear las riquezas de nuestra patria sin importarles que estemos muriendo de hambre y enfermedades curables, sin importarles que no tengamos nada, absolutamente nada, ni un techo digno, ni tierra, ni trabajo, ni salud, ni alimentación, ni educación, sin tener derecho a elegir libre y democráticamente a nuestras autoridades, sin independencia de los extranjeros, sin paz ni justicia para nosotros y nuestros hijos.

Pero nosotros hoy decimos ¡basta!, somos los herederos de los verdaderos forjadores de nuestra nacionalidad, los desposeídos somos millones y llamamos a todos nuestros hermanos a que se sumen a este llamado como el único camino para no morir de hambre ante la ambición insaciable de una dictadura de más de 70 años encabezada por una camarilla de traidores que representan a los grupos más conservadores y vendepatrias. Son los mismos que se opusieron a Hidalgo y a Morelos, los que traicionaron a Vicente Guerrero, son los mismos que vendieron más de la mitad de nuestro suelo al extranjero invasor, son los mismos que trajeron un príncipe europeo a gobernarnos, son los mismos que formaron la dictadura de los científicos porfiristas, son los mismos que se opusieron a la Expropiación Petrolera, son los mismos que masacraron a los trabajadores ferrocarrileros en 1958 y a los estudiantes en 1968, son los mismos que hoy nos quitan todo, absolutamente todo.

Para evitarlo y como nuestra última esperanza, después de haber intentado todo por poner en práctica la legalidad basada en nuestra Carta Magna, recurrimos a ella, nuestra Constitución, para aplicar el Artículo 39 Constitucional que a la letra dice:

«La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo el poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene, en todo tiempo, el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.»

[…] Nosotros, hombres y mujeres íntegros y libres, estamos conscientes de que la guerra que declaramos es una medida última pero justa. Los dictadores están aplicando una guerra genocida no declarada contra nuestros pueblos desde hace muchos años, por lo que pedimos tu participación decidida apoyando este plan del pueblo mexicano que lucha por trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz. Declaramos que no dejaremos de pelear hasta lograr el cumplimiento de estas demandas básicas de nuestro pueblo formando un gobierno de nuestro país libre y democrático.

Intégrate a las fuerzas insurgentes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

1ª Declaración de la Selva Lacandona, EZLN, 1994

¿DE QUÉ NOS VAN A PERDONAR?

Me dirijo a ustedes para solicitarles atentamente la difusión de los comunicados adjuntos referentes a reiteradas violaciones al cese al fuego por parte de las tropas federales. Ignoro qué reacciones suscitarán estos documentos ni cuál será la respuesta del gobierno federal a nuestros planteamientos, así que no me referiré a ellos. Hasta el día de hoy, sólo hemos tenido conocimiento de la formalización del “perdón” que ofrece el gobierno federal a nuestras fuerzas.

¿De qué tenemos que pedir perdón? ¿De qué nos van a perdonar? ¿De no morirnos de hambre? ¿De no callarnos en nuestra miseria? ¿De no haber aceptado humildemente la gigantesca carga histórica de desprecio y abandono? ¿De habernos levantado en armas cuando encontramos todos los otros caminos cerrados? ¿De no habernos atenido al Código Penal de Chiapas, el más absurdo y represivo del que se tenga memoria? ¿De haber demostrado al resto del país y al mundo entero que la dignidad humana vive aún y está en sus habitantes más empobrecidos?

¿De habernos preparado bien y a conciencia antes de iniciar? ¿De haber llevado fusiles al combate, en lugar de arcos y flechas? ¿De haber aprendido a pelear antes de hacerlo? ¿De ser mexicanos todos? ¿De ser mayoritariamente indígenas? ¿De llamar al pueblo mexicano todo a luchar de todas las formas posibles, por lo que les pertenece? ¿De luchar por libertad, democracia y justicia? ¿De no seguir los patrones de las guerrillas anteriores? ¿De no rendirnos? ¿De no vendernos? ¿De no traicionarnos?

¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo? ¿Los que, durante años y años, se sentaron ante una mesa llena y se saciaron mientras con nosotros se sentaba la muerte, tan cotidiana, tan nuestra que acabamos por dejar de tenerle miedo? ¿Los que nos llenaron las bolsas y el alma de declaraciones y promesas? ¿Los muertos, nuestros muertos, tan mortalmente muertos de muerte “natural”, es decir, de sarampión, tos ferina, dengue, cólera, tifoidea, mononucleosis, tétanos, pulmonía, paludismo y otras lindezas gastrointestinales y pulmonares? ¿Nuestros muertos, tan mayoritariamente muertos, tan democráticamente muertos de pena porque nadie hacía nada, porque todos los muertos, nuestros muertos, se iban así nomás, sin que nadie llevara la cuenta, sin que nadie dijera, por fin, el “¡ya basta!”, que devolviera a esas muertes su sentido, sin que nadie pidiera a los muertos de siempre, nuestros muertos, que regresaran a morir otra vez pero ahora para vivir? ¿Los que nos negaron el derecho y don de nuestras gentes de gobernar y gobernarnos? ¿Los que negaron el respeto a nuestra costumbre, a nuestro color, a nuestra lengua? ¿Los que nos tratan como extranjeros en nuestra propia tierra y nos piden papeles y obediencia a una ley cuya existencia y justeza ignoramos? ¿Los que nos torturaron, apresaron, asesinaron y desaparecieron por el grave “delito” de querer un pedazo de tierra, no un pedazo grande, no un pedazo chico, sólo un pedazo al que se le pudiera sacar algo para completar el estómago?

¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo?

¿El presidente de la república? ¿Los secretarios de estado? ¿Los senadores? ¿Los diputados? ¿Los gobernadores? ¿Los presidentes municipales? ¿Los policías? ¿El ejército federal? ¿Los grandes señores de la banca, la industria, el comercio y la tierra? ¿Los partidos políticos? ¿Los intelectuales? ¿Galio y Nexos? ¿Los medios de comunicación? ¿Los estudiantes? ¿Los maestros? ¿Los colonos? ¿Los obreros? ¿Los campesinos? ¿Los indígenas? ¿Los muertos de muerte inútil?

¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo?

Subcomandante Insurgente Marcos, EZLN, 1994

EL LEVANTAMIENTO ZAPATISTA

[…] El levantamiento de los campesinos indígenas de Chiapas coincidió con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), que el ejército zapatista calificaba de “sentencia de muerte” para los indios, un regalo para los ricos que ahondará la división entre la riqueza fuertemente concentrada y la miseria de las masas, destruyendo lo que queda de la sociedad indígena.

La conexión con el TLC es en parte simbólica, siendo los problemas mucho más profundos. “Somos el producto de 500 años de lucha”, afirmaba la declaración de guerra zapatista. “Los verdaderos antecedentes”, agregó el vicario general de la diócesis de Chiapas, “son la absoluta marginalización y pobreza y la frustración de muchos años de intentar mejorar la situación”.

Los campesinos indígenas son las víctimas más perjudicadas por la política del gobierno mexicano. “Cualquiera que tenga la oportunidad de estar en contacto con los millones de mexicanos que viven en la extrema pobreza sabe que vivimos junto a una bomba de relojería”, observa la columnista Pilar Valdez.

En la pasada década de la reforma económica, el número de personas que viven en la extrema pobreza en las zonas rurales ha aumentado casi un tercio. La mitad del total de la población carece de recursos para satisfacer las necesidades básicas, con un aumento espectacular desde 1980. Siguiendo las prescripciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, la agricultura se concentró en productos para la exportación y piensos, beneficiando al agronegocio, a los consumidores extranjeros y a los sectores acaudalados de México, mientras que la malnutrición se convertía en un importante problema de salud, disminuía el empleo agrícola, se abandonaban tierras cultivadas y México empezaba a importar cantidades masivas de alimentos. Los salarios reales de las manufacturas cayeron en picado.

El ministro de Comercio mexicano celebró la caída de los salarios por suponer un atractivo para los inversores extranjeros. Estas medidas políticas fueron naturalmente bien acogidas por las instituciones industriales y financieras que están ampliando su control sobre la economía global, con la ayuda de los mal llamados acuerdos de “libre comercio”.

Se cuenta con que el TLC expulse de la tierra a buena cantidad de trabajadores agrícolas, colaborando a la miseria rural y al excedente de mano de obra. Previsiblemente, el empleo en manufacturas, que va descendiendo bajo las reformas, caerá más deprisa.

Buena parte del atractivo del TLC, como acostumbran a subrayar sus abogados más francos, consiste en que “sella” las reformas neoliberales que han supuesto años de retroceso para los derechos laborales y para el desarrollo económico, lo que ha reportado empobrecimiento y sufrimientos para las masas a la vez que enriquecimiento para la minoría y los inversores extranjeros. La economía mexicana en general ha sacado “poco provecho” de esta “virtud económica”, observa el Financial Times de Londres al analizar el poco crecimiento producido por “ocho años de política económica librecambista de manual”, en buena parte atribuible a la incomparable ayuda financiera del Banco Mundial y Estados Unidos. Las altas tasas de interés han invertido parcialmente la masiva fuga de capitales, que fue un factor de primera importancia en la crisis mexicana de la deuda, aunque los intereses de la deuda son una carga cada vez mayor, su mayor partida está siendo actualmente deuda interior con los mexicanos ricos.

[…] Hay muchos factores que impulsan la sociedad global hacia un futuro de bajos salarios, poco crecimiento y altos beneficios, con una creciente polarización y desintegración social. Otra consecuencia es la trivialización de funciones democráticas importantes al recaer la toma de decisiones en instituciones privadas y en las estructuras cuasi estatales que se van aglutinando alrededor de aquellas, lo que el Financial Times llama el “gobierno mundial de facto” que opera en secreto y sin rendir cuentas.

[…] La solidaridad dentro del país e internacional fue sin duda un factor fundamental para impedir la brutal represión militar que se esperaba, y ya ha tenido un espectacular efecto revitalizador en las organizaciones y el activismo de todo el mundo.

La protesta de los campesinos indígenas de Chiapas sólo es simple atisbo de las “bombas de relojería” que han de explotar, no sólo en México.

Noam Chomsky, 1994

NUESTRA LUCHA

[…] No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder.

Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida. Para todos la luz. Para todos todo. Para nosotros el dolor y la angustia, para nosotros la alegre rebeldía, para nosotros el futuro negado, para nosotros la dignidad insurrecta. Para nosotros nada.

Nuestra lucha es por hacernos escuchar, y el mal gobierno grita soberbia y tapa con cañones sus oídos.

Nuestra lucha es por el hambre, y el mal gobierno regala plomo y papel a los estómagos de nuestros hijos.

Nuestra lucha es por un techo digno, y el mal gobierno destruye nuestra casa y nuestra historia.

Nuestra lucha es por el saber, y el mal gobierno reparte ignorancia y desprecio.

Nuestra lucha es por la tierra, y el mal gobierno ofrece cementerios.

Nuestra lucha es por un trabajo justo y digno, y el mal gobierno compra y vende cuerpos y vergüenzas.

Nuestra lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta muerte como futuro.

Nuestra lucha es por el respeto a nuestro derecho a gobernar y gobernarnos, y el mal gobierno impone a los más la ley de los menos.

Nuestra lucha es por la libertad para el pensamiento y el caminar, y el mal gobierno pone cárceles y tumbas.

Nuestra lucha es por la justicia, y el mal gobierno se llena de criminales y asesinos.

Nuestra lucha es por la historia, y el mal gobierno propone olvido.

Nuestra lucha es por la Patria, y el mal gobierno sueña con la bandera y la lengua extranjeras.

Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción.

Techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia, libertad, justicia y paz. Estas fueron nuestras banderas en la madrugada de 1994. Estas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 años. Estas son, hoy, nuestras exigencias. […]

4ª Declaración de la Selva Lacandona, EZLN, 1996

CARTA AL GENERAL EMILIANO ZAPATA

Aquí estamos mi General, aquí seguimos. Aquí estamos porque estos gobiernos siguen sin memoria para los indígenas y porque los ricos hacendados, con otros nombres, siguen despojando de su tierra a los campesinos. Como cuando usted llamó a luchar por la tierra y la libertad, hoy las tierras mexicanas se entregan a los ricos extranjeros. Como entonces pasó, ahora los gobiernos hacen leyes para legitimar el robo de tierras. Como entonces, los que se niegan a aceptar las injusticias son perseguidos, encarcelados, muertos. Pero como entonces, mi General, hay hombres y mujeres cabales que no se están callados y se luchan para no dejarse, se organizan para exigir tierra y libertad. Por eso le escribo a usted Don Emiliano, para que sepa usted que aquí estamos, aquí seguimos.

[…] Hay ahora leyes que atacan la propiedad comunal y el ejido, que favorecen el acaparamiento de tierras, que permiten la venta de nuestras riquezas a los dineros del extranjero. Y estas leyes fueron hechas por los malos gobiernos mexicanos, “neoliberales” les llamamos nosotros, que manejan este país, el suyo y nuestro, mi General, como si fuera una hacienda en decadencia, una gran finca que hay que poner en venta con toda la peonada, o sea los mexicanos, mi General, incluida. Sí, tiene usted razón Don Emiliano, es una vergüenza. Y nosotros no pudimos vivir ni morir con esa vergüenza y entonces nos recordamos de la palabra “dignidad” y nos recordamos de vivirla y de morirla, y dale que nos alzamos en armas, y que le decimos a todos que ya basta, que hasta aquí nomás, que ya no, que exigíamos techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia, libertad y paz, y que decimos que todo va en la democracia, la libertad y la justicia, y que para todos todo, y que para nosotros nada, y muchos oídos y corazones nos escucharon sus palabras de usted, mi General, que se hablaron en nosotros.

Como en sus días, Don Emiliano, los gobiernos han querido engañarnos. Hablan y hablan y nada que se cumple, como no sean las matanzas de campesinos. Firman y firman papeles y nada que se haga realidad, como no sean los desalojos y persecuciones de indígenas. Y también nos han traicionado, mi General, y Guajardos y Chinamecas no les han faltado, pero resulta que nosotros no muy nos dejamos matar. Como que aprendimos, Don Emiliano, como que vamos todavía aprendiendo. Total que no lo aburro, mi General, para qué si son cosas que ya usted sabe, porque de por sí usted es nosotros. Y ya ve, siguen los campesinos sin tierra, siguen los indígenas olvidados, siguen los malos gobiernos, siguen los ricos engordando, y, eso sí, siguen las rebeliones campesinas. Y seguirán mi General, porque sin tierra y libertad no hay paz.

[…] Ya por último nomás le cuento Don Emiliano, pa’que se ría usted un rato, que estos malos gobiernos que tenemos todavía se están creyendo que pudieron asesinarlo a usted en esa tarde de abril de 1919. No saben que usted no se murió, que simplemente usted se hizo nosotros y que así se fue escondiendo y apareciendo en nosotros y en todos los campesinos sin tierra, en todos los indígenas olvidados. Ya ve usted mi General, qué desmemoriados salen estos gobiernos. Olvidan lo más importante, lo que usted y nosotros sabemos bien, Don Emiliano, es decir, que Zapata vive, que la lucha sigue.

Subcomandante Insurgente Marcos, EZLN 1997

SIN FALTAR AL RESPETO NI PEDIR LIMOSNAS

[…] Algunos habrán pensado que esta tribuna sería ocupada por el Sup Marcos y que sería él quien daría el mensaje central de los zapatistas. Ya ven que no es así. El Subcomandante Insurgente Marcos es eso, un subcomandante. Nosotros somos los comandantes, los que mandamos en común, los que mandamos obedeciendo a nuestros pueblos. Al Sup y a quien comparte con él esperanzas y anhelos les dimos la misión de traernos a esta tribuna. Ellos, nuestros guerreros y guerreras, han cumplido gracias al apoyo de la movilización popular en México y en el mundo. Ahora es nuestra hora.

El respeto que ofrecemos al congreso de la unión es de fondo pero también de forma. No está en esta tribuna el jefe militar de un ejército rebelde. Está quien representa a la parte civil del EZLN, la dirección política y organizativa de un movimiento legítimo, honesto y consecuente, y, además, legal por gracia de la Ley para el diálogo, la conciliación y la paz digna en Chiapas.

[…] Se acusa a la iniciativa de ley de la COCOPA de balcanizar el país, y se olvida que el país ya está dividido. Un México que produce las riquezas, otro que se apropia de ellas, y otro que es el que debe tender la mano para recibir la limosna. En este país fragmentado vivimos los indígenas condenados a la vergüenza de ser el color que somos, la lengua que hablamos, el vestido que nos cubre, la música y la danza que hablan nuestras tristezas y alegrías, nuestra historia.

Se acusa a esta propuesta de crear reservaciones indias, y se olvida que de por sí los indígenas estamos viviendo apartados, separados de los demás mexicanos y, además en peligro de extinción.

Se acusa a esta propuesta de promover un sistema legal atrasado, y se olvida que el actual sólo promueve la confrontación, castiga al pobre y le da impunidad al rico, condena nuestro color y convierte en delito nuestra lengua.

Se acusa a esta propuesta de crear excepciones en el quehacer político, y se olvida que en el actual el que gobierna no gobierna, sino que convierte su puesto público en fuente de riqueza propia y se sabe impune e intocable mientras no acabe su tiempo en el cargo.

[…] Las mujeres indígenas no tenemos buena alimentación, no tenemos vivienda digna, no tenemos ni un servicio de salud, ni estudios. No tenemos proyecto para trabajar, así sobrevivimos la miseria, esta pobreza es por el abandono del gobierno que nunca nos ha hecho caso como indígena y no nos han tomado en cuenta, nos ha tratado como cualquier cosa. Y nos dicen que la ley COCOPA va a hacer que nos marginen. Es la ley de ahora la que permite que nos marginen y que nos humillen. Por eso nosotras nos decidimos a organizar para luchar como mujer zapatista. Para cambiar la situación porque ya estamos cansadas de tanto sufrimiento sin tener nuestros derechos.

Nosotras sabemos cuáles son buenos y cuales son malos los usos y costumbres. Malas son de pegar y golpear a la mujer, de venta y compra, de casar a la fuerza sin que ella quiera, de que no puede participar en asamblea, de que no puede salir en su casa. Por eso queremos que se apruebe la ley de derechos y cultura indígena, es muy importante para nosotros las mujeres indígenas de todo México. Va a servir para que seamos reconocidas y respetadas como mujeres e indígenas que somos.

Eso quiere decir que queremos que sea reconocida nuestra forma de vestir, de hablar, de gobernar, de organizar, de rezar, de curar, nuestra forma de trabajar en colectivos, de respetar la tierra y de entender la vida, que es la naturaleza que somos parte de ella.

En esta ley están incluidos nuestros derechos como mujer que ya nadie puede impedir nuestra participación, nuestra dignidad e integridad de cualquier trabajo, igual que los hombres.

[…] Señoras y señores legisladoras y legisladores: Soy una mujer indígena y zapatista. Por mi voz hablaron no sólo los cientos de miles de zapatistas del sureste mexicano. También hablaron millones de indígenas de todo el país y la mayoría del pueblo mexicano. Mi voz no faltó al respeto a nadie, pero tampoco vino a pedir limosnas. Mi voz vino a pedir justicia, libertad y democracia para los pueblos indios. Mi voz demandó y demanda reconocimiento constitucional de nuestros derechos y nuestra cultura.

Comandanta Esther, EZLN, 2001

EL EJEMPLO DE LA REBELIÓN ZAPATISTA

[…] Independientemente del lugar donde se produzca esta desafiante oleada de acción directa, la teoría que subyace a ella es la misma: el activismo ya no puede limitarse a expresar un acuerdo simbólico. Debe pasar a la acción para conseguir que la vida de la gente sea mejor, en ese momento, allí donde vive.

El mejor ejemplo de este nuevo pensamiento revolucionario es la rebelión de los zapatistas en Chiapas, México. Cuando los zapatistas se alzaron contra el ejército Mexicano en enero de 1994, su objetivo no era hacerse del control del Estado, sino obtener y crear unos espacios autónomos donde la “democracia, la libertad y la justicia” pudieran prosperar. Para los zapatistas, estos espacios libres creados a partir del reclamo de las tierras, de la agricultura comunal y de la resistencia a la privatización, son un intento de crear contrapoderes frente al estado, no un intento de derrocarlo y sustituirlo por el régimen centralizado.

En realidad la figura que más se acerca a un “líder” genuino de este movimiento es el Subcomandante Marcos, el portavoz zapatista que oculta su verdadera identidad cubriendo su rostro con un pasamontañas. Antilíder por antonomasia, Marcos insiste en que su pasamontañas negro es un espejo que te permite ser “ un gay en San Francisco, un negro en Sudáfrica, un palestino en Israel, un indio Maya en San Cristóbal, un judío en Alemania, un gitano en Polonia, un mohawk en Québec, un pacifista en Bosnia, una mujer sola en el metro a las 10 de la noche, un campesino sin tierra, un miembro de una banda de un barrio marginal, un obrero en un paro, un estudiante insatisfecho y naturalmente un zapatista en las montañas”.

[…] Marcos, un intelectual y activista marxista urbano tras el que andaba la policía, ya no se sentía seguro en las ciudades. Huyo a las montañas de Chiapas, en el sudeste de México, lleno de retórica y de convicciones revolucionarias para convertir a las masas indígenas pobres a la causa de la revolución proletaria armada contra la burguesía. Dijo a los mayas que los obreros del mundo se debían unir, pero estos se limitaron a mirarle fijamente. Le dijeron que ellos no eran obreros, sino personas, y que la tierra no era una propiedad, sino el corazón de sus comunidades. Tras fracasar como misionero marxista, Marcos se sumergió en la cultura maya y vio que, cuanto mas aprendía, menos sabía.

De este proceso surgió un nuevo tipo de milicia, el EZLN, que no está controlado por una élite de comandantes de guerrilla, sino por las comunidades mismas mediante consejos clandestinos y asambleas abiertas. Marcos no es un comandante que grita órdenes, sino un subcomandante, un conducto de la voluntad de los consejos. Sus primeras palabras bajo esta nueva identidad fueron “A través de mí se expresa la voluntad del Ejército Zapatista de Liberación Nacional”.

La lucha zapatista se ha convertido en un poderoso modelo para otros movimientos de todo el mundo precisamente porque se organiza en torno a unos principio que son totalmente opuestos a los que tienden a regir la organización de los estados, las grandes empresas y las religiones.

[…] Para muchos activistas, la alienación de las instituciones globales no es más que el síntoma de una crisis mucho más general que la democracia de representación, donde el poder y la toma de decisiones se han ido delegando en puntos cada vez más alejados de los lugares donde se sienten sus efectos. Cuando se establece la lógica de la “talla única”, enseguida se produce una homogeneización de las opciones políticas y culturales que conduce a la parálisis cívica y a la falta de participación. […] Los zapatistas hablan de crear un movimiento de un “no” y muchos “síes”, descripción que desafía la caracterización de que éste es un sólo movimiento y la suposición de que debería serlo. Lo que parece estar surgiendo de una forma orgánica no es un movimiento a favor de un sólo gobierno mundial, sino la visión de una red internacional cada vez más interconectada de iniciativas muy locales basadas en la reclamación de espacios públicos que, mediante unas formas participativas de democracia, sean más responsables que las instituciones corporativas o estatales. Si este movimiento tiene una ideología, ésta es la democracia, pero no sólo en forma de cita con las urnas, sino entretejida en todos los aspectos de nuestra vida. […]

Naomi Klein, 2002

GLOBALIZAR LA REBELDÍA

[…] El capitalismo se basa en la explotación de los trabajadores, que quiere decir que como que exprimen a los trabajadores y les sacan todo lo que pueden de ganancias. Esto se hace con injusticias porque al trabajador no le pagan cabal lo que es su trabajo, sino que apenas le dan un salario para que coma un poco y se descanse un tantito, y al otro día vuelta a trabajar en el explotadero, que sea en el campo o en la ciudad.

Y también el capitalismo hace su riqueza con despojo, o sea con robo, porque les quita a otros lo que ambiciona, por ejemplo tierras y riquezas naturales. O sea que el capitalismo es un sistema donde los robadores están libres y son admirados y puestos como ejemplo.

Y, además de explotar y despojar, el capitalismo reprime porque encarcela y mata a los que se rebelan contra la injusticia.

[…] El capitalismo de la globalización neoliberal se basa en la explotación, el despojo, el desprecio y la represión a los que no se dejan. O sea igual que antes, pero ahora globalizado, mundial.

Pero no es tan fácil para la globalización neoliberal, porque los explotados de cada país pues no se conforman y no dicen que ya ni modo, sino que se rebelan; y los que sobran y estorban pues se resisten y no se dejan ser eliminados. Y entonces por eso vemos que en todo el mundo los que están jodidos se hacen resistencias para no dejarse, o sea que se rebelan, y no sólo en un país sino que donde quiera abundan, o sea que, así como hay una globalización neoliberal, hay una globalización de la rebeldía.

[…] Nosotros vemos que en nuestro país, que se llama México, hay mucha gente que no se deja, que no se rinde, que no se vende. O sea que es digna. Y eso nos da mucho contento y alegría porque con toda esa gente pues no tan fácil van a ganar los neoliberalistas y tal vez si se logra salvar a nuestra Patria de los grandes robos y destrucción que le hacen. Y pensamos que ojalá nuestro “nosotros” incluyera todas esas rebeldías…

[…] Pues en el mundo lo que queremos es decirle a todos los que resisten y luchan con sus modos y en sus países, que no están solos, que nosotros los zapatistas, aunque somos muy pequeños, los apoyamos y vamos a ver el modo de ayudarlos en sus luchas y de hablar con ustedes para aprender, porque de por sí lo que hemos aprendido es a aprender.

[…] En el mundo vamos a hermanarnos más con las luchas de resistencia contra el neoliberalismo y por la humanidad.

Y vamos a apoyar, aunque sea un poco, a esas luchas.

Y vamos, con respeto mutuo, a intercambiar experiencias, historias, ideas, sueños.

En México, vamos a caminar por todo el país, por las ruinas que ha dejado la guerra neoliberal y por las resistencias que, atrincheradas, en él florecen.

Vamos a buscar, y a encontrar, a alguien que quiera a estos suelos y a estos cielos siquiera tanto como nosotros.

Vamos a buscar, desde La Realidad hasta Tijuana, a quien quiera organizarse, luchar, construir acaso la última esperanza de que esta Nación, que lleva andando al menos desde el tiempo en que un águila se posó sobre un nopal para devorar una serpiente, no muera.

Vamos por democracia, libertad y justicia para quienes nos son negadas.

Vamos con otra política, por un programa de izquierda y por una nueva constitución. […]

6ª Declaración de la Selva Lacandona, EZLN, 2005

¿QUÉ HAN LOGRADO LOS ZAPATISTAS?

[…] La insurrección armada como táctica fue suspendida después de 12 días. Nunca se ha vuelto a instaurar. Y es claro que no se reinstaurará a menos que el ejército mexicano o los paramilitares de derecha ataquen masivamente las comunidades autónomas zapatistas. Por otra parte, los acuerdos de tregua alcanzados con el gobierno mexicano – los llamados Acuerdos de San Andrés que otorgaban el reconocimiento de la autonomía de las comunidades indígenas – nunca fueron implementados por el gobierno.

En 2001, los zapatistas condujeron una marcha pacífica cruzando México hacia la capital, esperando presionar al Congreso mexicano a que legislara lo esencial de dichos acuerdos. La marcha fue espectacular pero el Congreso mexicano no cumplió. En 2005, los zapatistas lanzaron “la otra campaña”, un esfuerzo por movilizar una alianza de los zapatistas con grupos de otras provincias que tienen objetivos más o menos similares; de nuevo algo espectacular pero que no cambió la política real del gobierno mexicano.

En 2006, los zapatistas rehusaron dar su respaldo al candidato de centroizquierda a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador, quien contendió en unas elecciones apretadas contra el proclamado ganador, el muy conservador Felipe Calderón. Esta acción fue una que ha ocasionado la mayor controversia con los simpatizantes zapatistas en México y el resto del mundo, pues muchos sienten que eso le costó la elección a López Obrador. La posición zapatista se derivó de su fuerte sentimiento de que la política electoral no logra nada.

Por otra parte, dentro de México, los zapatistas han logrado establecer comunidades indígenas autónomas de facto, que funcionan bien pese a estar sitiadas y bajo constante amenaza del ejército mexicano. La determinación y sofisticación política de estas comunidades son impresionantes.

El panorama en el escenario mundial es algo diferente. No hay duda de que la insurrección zapatista de 1994 se volvió una inspiración importante para los movimientos antisistémicos del mundo. Es incuestionable que es un punto de quiebre clave en el proceso que condujo a las manifestaciones de Seattle en 1999, que ocasionaron el fracaso de la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC), un fracaso del cual nunca se ha recuperado.

A su vez, Seattle condujo a la creación del Foro Social Mundial (FSM) en 2001, que se ha convertido en el principal punto de encuentro de los movimientos antisistémicos del mundo. Y si los zapatistas mismos nunca han asistido a ningún FSM por ser, técnicamente, una fuerza armada, los zapatistas han permanecido como un movimiento icónico dentro del FSM, una suerte de fuerza inspiradora.

Desde el principio los zapatistas han dicho que sus objetivos y preocupaciones son mundiales (intergalácticos, en sus propios términos) y ofrecieron apoyo a los movimientos de todas partes, además de buscar respaldo de todos lados. En eso han tenido mucho éxito.

Sin embargo, de muchas formas, la contribución más importante de los zapatistas (y la más cuestionada) ha sido en el ámbito teórico. ¿Qué dicen los zapatistas acerca de cómo analizar el mundo?

En primer lugar, enfatizan que la cuestión principal que está mal en el mundo de hoy es que es un mundo capitalista, y que ese es el problema fundamental que hay que cambiar e insisten en que eso requerirá una lucha real. Ahora bien, los zapatistas no son los primeros en alegar eso. ¿Así que qué es lo que añaden? Son parte de la visión post 1968 que insiste en que los análisis tradicionales de la Vieja Izquierda son muy demasiado superficiales, puesto que parecen haber enfatizado únicamente los problemas y luchas del proletariado urbano industrial. Los zapatistas están proclamando que la lucha por los derechos de todo grupo oprimido es igualmente importante, y que debe darse en todos los frentes al mismo tiempo.

También afirman que los movimientos mismos deben ser internamente democráticos. La consigna es “mandar obedeciendo”, que puede traducirse diciendo que “uno debe conducir obedeciendo la voz y deseos de aquéllos a quienes uno dirige”. Esto es fácil de decir y difícil de hacer, pero es un grito contra el verticalismo histórico de los movimientos de izquierda. Esto los conduce a un “horizontalismo” en las relaciones entre los diferentes movimientos. […]

Immanuel Wallerstein, 2008

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